Lo que importa es la cualidad que traes al canto, la totalidad, la intensidad, el fuego... entonces se convierte en sagrada.
Algo tan simple como el canto y la música pueden ayudarnos a reconectarnos con nuestro Mundo interno y con la armonía innata de nuestro bienestar. Al cantar nos transformamos en instrumentos, de aire, de vibración y energía dado que al respirar rítmicamente y profundamente, el cuerpo-mente se libera de tensión y se apaciguan los procesos mentales y el diálogo interno; logrando dar un paso al costado de nuestra mente, y encontrándonos con el silencio: a caricia eterna que deja la música. Escuchar nuestra voz puede actuar como un barómetro interno. Todos podemos cantar, todos recibimos algún canto que revivió nuestro “espíritu”, sano heridas y pudimos continuar reconociéndonos más allá del dolor. A veces escuchamos hablar de los instrumentos sagrados, pero nos preguntamos alguna vez… ¿Quien ha hecho estos instrumentos? La respuesta es muy fácil y nos ayudaría recordar lo mas importante, fueron hombres y mujeres que comprendían que UNO MISMO ES EL INSTRUMENTO SAGRADO y los instrumentos y su canto son una expresión de AQUELLO INDEFINIBLE, INEXPRESABLE…NUESTRA DIVINIDAD. Desde tiempos muy antiguos, desde que el hombre y la mujer han estado en esta tierra ,se ha usado el canto y una gran variedad de instrumentos para vincularse con el Universo, con los dioses y diosas, y para elevarse internamente: cambiar su estado de consciencia y entrar en una sintonía que los pudiera conectar con su mundo interno y con el universo. ¿Qué es lo esencial del canto y los instrumentos?, Simplemente sonidos; ¿Que hay detrás del sonido?, Silencio…no puede haber sonido sin que su polaridad sea el silencio, sino internamente… quien escucharía, quien es el que escucha… Entre nota y nota hay un intervalo, hay un silencio, como el que hay entre la inspiración y la exhalación, por ejemplo la Vipassana (técnica usada por Buda) que es simplemente observar el intervalo entre inspiración y exhalación, este es un ejemplo de cómo los sonidos, a través de la música siempre ha tenido una profunda relación y una gran llave para acercarnos al encuentro con la meditación. Esta técnica no usa ningún tipo de sonido, sin embargo podemos ver como lo esencial de esta meditación marca como en la música, el espacio entre dos tiempos, dos momentos o dos notas, como acentuando el medio, el centro, el silencio… que nos posibilita entradas muy sutiles para conectarnos con lo existencial. En la danza, también utilizamos música ,la cual nos vincula con un compás determinado , y si nuestro cuerpo esta relajado; bionenergeticamente algo internamente empieza a tomar un ritmo , que se transforma en una danza individual, espontánea , auténticamente única, sí esto sucede ,hay un dejar de hacer movimientos ,ya no existe alguien que digite internamente y nos convertimos en la danza misma , en algo existencial , soy música danzando , armonía moviéndose en esta unidad dónde no hay división ,entonces lo individual se hace uno con lo cósmico. Lo mismo pasa con el canto por que en él puedes perderte completamente. Cuando el cantante ya no es y sólo existe la canción…cuando tu totalidad se ha convertido en una canción…esa es la verdadera oración y ésta tiene la cualidad de la Meditación.: Permitamos que surja nuestra propia canción. Olvidando el compás y la dramática. A la existencia no le importa que palabras utilices…sólo esta interesada en lo que cante tu corazón… Osho ¿Qué sucede cuando nuestro cuerpo o Nuestro cuerpo al cantar comienza a vibrar, la respiración cambia de estar comprimida y tensa a ser fluida y profunda, lo cual energiza y purifica toda nuestra sangre, glándulas y sistemas,. El canto genera dentro nuestro un estado de alegría, hermandad y conexión intensa con la Vida, lo cual mejora toda nuestra salud, generando en ése estado natural mayor cantidad de endorfinas (hormonas de “la felicidad”). Las canciones y los mantras(coros sagrados de distintas culturas) utilizados en los talleres llevan un mensaje de aprendizaje, cuya vivencia nos van llevando espontáneamente a: Relajarnos, observarnos, sin juzgarnos... abriendo el espacio de la aceptación incondicional hacia nosotros y la posibilidad de transformar aquello que nos limita en el día a día, de ésta manera trasladamos la cualidad de la meditación a la vida misma: nuestra verdadera escuela de aprendizaje sin fin.
Coordina: Sabina Soria |